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5 consejos para evitar en nuestros hijos actitudes egoístas y de baja autoestima

Actitudes egoístas y baja autoestima Escuela de las emociones

Estoy seguro de que todos los padres queremos que nuestros hijos sean felices, pero ¿sabemos cómo podemos ayudarles para que sea así? Las estrategias más comunes están muy ligadas a la satisfacción de una serie de demandas que ellos nos van haciendo. Estas actitudes egoístas están relacionadas con la compra de diversos objetos materiales (juguetes, móvil, videoconsola, ropa… según la edad). Somos muy conscientes de que estas demandas nos están siendo impuestas por la sociedad y su consumismo galopante y que nuestros hijos e hijas están desprotegidos del efecto de presión sobre sus deseos que ejerce el entorno. Y claro, si esto es lo que ellos desean, ¿cómo voy a negárselo –suponiendo que esté en disposición de comprárselo, claro?

Sin embargo, creo que debemos conocer que hay algunos estudios interesantes que están demostrando que hay una relación inversa entre egoísmo y felicidad. En concreto, las conclusiones van en la línea de la relación entre materialismo y egoísmo, a la vez que estos elementos están en relación inversa con la autoestima sana y la felicidad. A un mayor fomento del materialismo, un desarrollo de la actitud egoísta y un descenso de la autoestima y la felicidad.

La mayoría de estos estudios se han realizado en adultos, por lo que no voy a hablar de ellos en este post. Sin embargo, sí que he elegido un estudio doble que relaciona materialismo con autoestima y que ha sido realizado con niños. Los psicólogos Lan Neguyen Chaplin y Deborah Roedder pretendían indagar sobre los orígenes del materialismo en la infancia como uno de los elementos clave en el desarrollo de la autoestima. Al final del estudio pudieron confirmar su hipótesis de la relación entre estos dos elementos (materialismo y baja autoestima) e incluso alguna conclusión más que en un principio no intuían con tanta claridad. Luego la veremos. Voy ahora a explicar el experimento.

 

EL EXPERIMENTO

Trabajaron con niños de entre 8 y 18 años. El experimento constó de dos fases:

Primera fase

En primer lugar hicieron rellenar a los niños un cuestionario que reflejaba su nivel de valoración de sí mismos. Esto lo realizaron con preguntas del tipo: “estoy de satisfecho con mi aspecto”, etc. A través de éste sacaron una serie de puntuaciones relacionadas con el autoconcepto y la autoestima de los niños (quién se valoraba y quería más o menos). Después les pidieron que hicieran un collage con imágenes sobre el tema: “Lo que me hace feliz”. Para ello les pusieron unos paneles llenos de imágenes para que pudieran escoger. En uno había imágenes sobre deportes, en otro sobre cosas materiales (ropa, zapatos, ordenador), en otro sobre personas (amigos, profesores, familia) y en otro sobre logros (imágenes que simbolizaban sacar buenas notas, ganar una competición, etc.).

La idea de estos trabajos era evaluar el grado de materialismo de los niños en base a la cantidad de imágenes de cosas materiales que ponían en su collage sobre “Lo que me hace feliz”. El resultado fue el esperado: Los niños que habían sacado una baja puntuación en los test sobre autoestima (aquellos que tenían un concepto más bajo sobre sí mismos) pusieron muchas más fotos de cosas materiales en su trabajo.

Segunda fase

En una fase posterior probaron con un nuevo grupo de niños a con los que primero hicieron un juego al estilo del “baño de confort”. Cada niño escribió cosas bonitas sobre sus compañeros en un plato con el nombre de cada uno. Luego, cada niño leyó todas las notas bonitas que habían escrito sus compañeros sobre él, lo que les ayudó a mejorar su sentido de valía y afecto de parte de los demás hacia ellos, con el aumento puntual de la autoestima. Luego pasaron a la parte del collage. En esta ocasión, el número de imágenes materialistas que utilizaron en su colagge sobre la felicidad fue la mitad que los niños del anterior experimento. O sea, realizar un sencillo ejercicio que les hiciera sentirse queridos y valorados (los pilares emocionales de la autoestima) por un rato les llevó a tener un enfoque diferente sobre la vida, su concepción sobre las prioridades y sobre la felicidad.

 

REFLEXIONES

Estos experimentos correlacionan claramente el sentido de valía personal con el materialismo. A mayor autoestima, menos valoración de las cosas materiales para ser feliz, y al contrario, cuanto menos autoestima, más necesidad de poseer cosas para sentirse feliz. Lo interesante de este experimento en dos fases es que no queda claro qué va antes, cuál es la causa y cuál el efecto. ¿La baja autoestima predispone al materialismo, o es el materialismo el que influye para tener una baja autoestima? Quizá, y pensando de un modo práctico, no se tan importante la respuesta. Más bien lo interesante es saber que si abordamos el trabajar la autoestima de nuestros hijos nos será más fácil desconectarlos del consumismo –o que no entren en él- casi patológico que parece que impera hoy en día en los pequeños. Y por otra parte, si controlamos la provisión de elementos materiales que les compramos/regalamos, les haremos un gran favor no poniendo obstáculos a su sentido de valía personal y a su felicidad.

 

CINCO CONSEJOS

Pero igual te estás preguntando, ¿y cómo puedo ayudar activamente a mi hijo además de limitarle un poco el acceso a tantas cosa materiales? Aquí te lanzo algunas ideas:

1. Emplea tiempo con él, y tiempo de calidad. ¿Qué es un tiempo de calidad? Un tiempo en el que estés centrado/a sólo en él. Quizá tu peque sólo tiene tres añitos y estás jugando al “Quién es quién”. Y claro, tú vas sobrado y te puedes permitir jugar a la vez que lees la prensa en la Tablet, trabajas con el portátil o consultas Facebook con el Smartphone. Craso error. Más importante que el que juegues bien o mal es el que tu hijo perciba que estás completamente para él; lo que hoy se denomina “estar presente”.

2. Atiéndele en sus demandas de afecto. Tanto en las explícitas como las implícitas. Que el afecto que le das sea explícito, tanto físico como verbal. Sobre todo cuando él te lo demanda, pero tampoco olvides que a veces no viene mal adelantarnos. Y sobre todo no olvides que cada niño tiene un nivel de necesidad de afecto diferente. Quizá el primero no pedía tantos mimos ni atención pero sí el segundo. Lo justo no es darle a todos lo mismo sino a cada uno lo que necesita.

3. Anímale a emplear tiempo con los amigos. Es cierto que muchas veces el mismo entorno de amigos es el que empuja a ese materialismo (“mira lo que me ha comprado”, “¿no tienes el nuevo juego…?”), no lo voy a negar. Ahora bien, ¿por qué no les enseñas a jugar a juegos de relación, equipo, habilidad, etc., cuando sus amiguitos vengan a tu casa? Recuerdo el caso de un amigo que, ante su negación a que el cumpleaños de su hijo fuera el pasarse la tarde él y sus amiguitos jugando a la videoconsola (lo que era lo normal entre ellos) preparó una tarde de juegos. Me contaba cómo disfrutaron los niños y cómo algunos llegaron a decir que era el mejor cumpleaños al que habían asistido nunca.

4. Invierte en experiencias. Si quieres emplear dinero en comprar algo para tu hijo invierte en algo que puedan experimentar. Un viaje a un parque temático, una visita a unos amigos con agenda cultural incluida, invitar a sus amigos a pasar un día con vosotros en la montaña o playa, etc.

5. Enséñale a dar. No hay cosas que haga sentir más pleno que el ayudar a otros con lo que tú tienes (tiempo, habilidades, dinero, conocimientos, etc.). Haz que el invertir en otras personas sea algo normal en tu familia, que el vivir la experiencia de ayudar sea parte de la satisfacción de la propia vida.

Los dos primeros consejos son de sentido común, y muy ligados a los principios básicos de comportamiento relacionados con el desarrollo de la autoestima de los niños (sobre este tema te recomiendo estos dos artículos: 7 errores sutiles en la educación para la autoestima y 4 consejos para apoyar al afecto en el desarrollo emocional de nuestros hijos . Los consejos 3 al 5 tienen que ver con los estudios sobre materialismo y felicidad que he mencionado al principio del artículo. Diversos experimentos han confirmado el papel fundamental que tiene para ser feliz el invertir en experiencias, el cultivar las relaciones y el ayudar a los demás; los tres claramente por encima del comprar, conseguir o acaparar bienes materiales.

La lista podría continuar, pero seguro que estos cinco consejos son más que sugerentes. ¿Te animas a añadir alguno/s más? Escríbelos abajo en los comentarios, nos encantará leerlos.

Un saludo.

Jonathan Secanella
Coach y formador

Te dejo algunos enlaces que creo que también te pueden interesar:

– ¿Pueden ser contraproducentes las etiquetas positivas en los niños?

El libro de las emociones (juego de educación emocional)

Enseña a tu hijo a ser asertivo mientras le preparas un sandwich.

4 mitos tóxicos sobre nuestros hijos.

Mi hijo, las rabietas y Supernanny.

5 preguntas para prevenir la transmisión de fustraciones a nuestros hijos.

 

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