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Reflexión: libertad reflexiva, libertad interior

Libertad Escuela de las emociones

Permitidme que os cuente hoy una ilustración para entender qué es y cómo funciona la libertad, pensando en mí mismo y, cómo no, en la peque que tengo el privilegio de educar para que crezca libre.

Las personas somos como coches, con conductor incluido. El conductor es nuestra dimensión volitiva, nuestra capacidad para decidir dónde vamos en la vida, qué hacemos, y el coche representa el resto de nuestras dimensiones (pensamientos -conscientes e inconscientes-, emociones, y la propia conducta, que bien podríamos definirla como una dimensión más de la persona).

La libertad tiene que ver con la capacidad que todos los coches tenemos de ir donde queramos, de elegir el destino de nuestro trayecto, cosa que decide el conductor (nuestra dimensión volitiva, que en definitiva es la que nos da la capacidad de ser libres, de no movernos por instintos o impulsos inconscientes). Ahora bien, siguiendo con la metáfora, el coche tiene libertad de ir a donde quiera, pero esta libertad está restringida por unas limitaciones, tanto de la carretera como del propio coche. El coche no puede forzar la maquinaria más de la cuenta, ni tampoco sería muy conveniente que se saliera de la carretera para intentar circular por los barrizales de la periferia (pronto se quedaría estancado).

La realidad es que, a veces, un mal entendimiento de lo que es la libertad, nos lleva a encontrarnos con cantidad de coches quemados por hacer más kilómetros de la cuenta o estancados en barrizales, es más, nosotros mismos nos podemos encontrar ahora o quizá nos hemos encontrado en otros momentos en alguna de esas situaciones, que en definitiva son limitaciones para circular. Estas limitaciones pueden ser de muchos tipos: desde éticas o morales hasta fisiológicas, pasando por limitaciones relacionadas con nuestra salud o higiene mental entre otras. Dudo, sinceramente, que debiéramos considerar libertad el ejecutar conductas que dañen a otros, dudo que debiéramos considerar que somos libres cuando actuamos de modos claramente dañinos para nuestra salud, dudo que debiéramos considerar libertad el exponernos mentalmente a ciertos estímulos dañinos para nuestra mente.

Sí, es posible que algunas personas estén estancadas en el barrizal que hay al margen de la carretera gritando a los que pasan por ella: “yo soy libre, no como vosotros, borregos que vais por las carreteras”. Pero la diferencia es que unos llegarán a su destino y otros emplearán sus fuerzas en autoconvencerse de que su destino, lo que deseaban, era el hecho de salirse de las carreteras, independientemente de las consecuencias que ello les supusiera.

No sé si la pregunta correcta para concluir sería ¿quiénes están siendo verdaderamente libres?, o ¿quiénes están ejerciendo con sentido su libertad? De lo que sí estoy convencido es de que la libertad tiene que ver, como mínimo, con actuar habiendo reflexionado sobre nuestra actuación, conociendo los pros y contras y estando dispuestos a asumirlos. Si aquellos que están en el barrizal tuvieron muy claro desde antes de salirse de la carretera cuáles iban a ser las consecuencias y las asumían, genial (en el sentido de que son libres). Si no fue así, y posteriormente lo que están haciendo es intentar autoconvencerse de que es lo que deseaban, tienen un problema. Al igual, los que van por las carreteras y cuidando su coche, si van hacia un destino que han elegido ellos, genial. Si van hacia un destino que no han elegido ellos pudiendo ir en otra dirección, tienen también un problema.

Entonces, ¿de qué tipo de libertad estoy hablando? De la libertad interior, la única auténtica y que está plenamente en nuestras manos. La libertad sobre nuestros instintos, sobre nuestros impulsos inconscientes, sobre nuestras emociones mal gestionadas.

Soy padre de una pequeña niña con la que pronto podremos tener nuestras buenas conversaciones juntos. ¿Me pregunto?, ¿cómo le voy a enseñar a ejercer su libertad?, ¿voy a saber enseñarle el valor de la reflexión sobre las conductas que ejecuta, sobre las metas que desea conseguir? Y, lo que va completamente unido, ¿soy yo un ejemplo de adulto que gestiona coherentemente su libertad?, ¿soy verdaderamente libre interiormente?

Jonathan Secanella
Coach y formador

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